La ira no es el camino

Muchos planteamientos hay acerca de qué es la felicidad, mientras que algunos creen que es la meta de nuestra existencia otros afirman es el camino a tomar para poder vivir, yo personalmente no sé qué creer, no sé si es acertado considerarle como vía o meta. En mi visión del mundo, puedo afirmar qué no es meta lo que le convierte en vía, por lo tanto, la ira es el sendero equivoco que nos hace perdernos los momentos más hermosos que hay a nuestro alrededor. Incluso puedo afirmar que quienes padecen de enfermedades psicológicas como alexitimia o distimia tienden a "viajar" por un lugar errado.

 

Para mí, que en algún punto llegué a ser una persona excesivamente reactiva, agresiva y con ideas sumamente negativas e iracundas, me es fácil decir que "la ira no es el camino". A diferencia de muchas otras personas que afirman y procuran ser positivos mas no siguen sus propias ideas (digamos, no las viven de manera real, consciente y creativa), yo estoy más que convencido de esto; no es una afirmación al aire, es algo que sé es verdad porque yo mismo lo he probado. No se trata tan sólo de contar hasta diez cuando algo nos hace rabiar, en absoluto, es una realidad que el tomar una respiración nos puede ayudar a tranquilizar el cuerpo de manera física y con ello relajar nuestra mente de manera gradual, pero ¿en verdad estamos dejando de lado nuestro enojo? Generalmente no es así. David Steindl-Rast, un monje de la Orden de San Benito, habla sobre cómo poder ser feliz, afirma que la mejor forma es ser agradecido, aceptar las oportunidades que nos son otorgadas y no enojarnos si no pudimos aprovechar alguna en el pasado, pues siempre nos darán nuevas oportunidades; para mí la relación entre ambas ideas, la mía de que la ira no es camino y la suya de que el agradecimiento es la fuente de la felicidad, es demasiado evidente, pues uno no debe vivir enojado pero sí agradecido.

 

En México, gran parte de la población profesa alguna religión donde la Biblia, Jesús y Dios son la base; hay una oración, tal vez la más conocida de todas, el Padre Nuestro, que dice: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.", durante algunas de mis pláticas casuales (las que pretenden ser serias), he preguntado a las personas católicas si en verdad son capaces de perdonar tal cual lo dice la oración, si hay algo en ellos que les lleve a dejar de lado la ofensa que cualquiera les haya hecho para en verdad perdonar, no recuerdo hasta ahora alguien que haya afirmado con total seguridad ser capaz de hacerlo. ¿Por qué seguimos repitiendo constantemente algo que no creemos? Yo soy agnóstico por elección, pero he aprendido de esta religión gran parte de lo que expreso y siento, ¿se imaginan cómo Dios mismo nos juzgaría? Si nosotros no somos capaces de perdonar él, quien es todo amor, tampoco lo haría, no si de verdad creemos en la oración. Ahora, te pregunto, pensando en la oración de manera consciente, ¿crees ser capaz de perdonar?

 

Pero aún hay más enfoques, ideas y razones. Si bien el catolicismo pide a Dios otorgar el perdón en la medida que nosotros lo hagamos, el budismo profesa el amor por todos los seres sintientes quienes, en vidas pasadas, fueron nuestra madres; de creer fervientemente en algunos de los conceptos del budismo, como la reencarnación en los diferentes reinos, estaremos apuntando a que tiene mucho sentido esta creencia y a la par nos haría recapacitar fuertemente, "quien me ofendió lo ha hecho con intención pero antes cuidó de mí, debería quererle y cuidar de él como lo hizo en una vida pasada conmigo", puede sonar tonto al principio, si estás acostumbrado a rabiar, pero intentarlo no hace daño a nadie, no se trata sólo de evitar el sentimiento de la ira ni mucho menos reprimir el evento, transformar el pensamiento, dándole algo más fuerte que la ira y que requiere un esfuerzo mucho menor, amor. Las cosas suceden, no las podemos detener, no las podemos cambiar, lo único que nos queda es cambiar nuestra percepción, nuestro sentimiento para el acto que nos ha ofendido.

La ira no es camino porque nubla la razón; saca, de lo más profundo de nuestro subconsciente, las ideas más arraigadas, aquellas que pueden herir a quienes están cerca de nosotros, los que nos aman y amamos; es por ello que aquella leyenda de contar hasta diez pudo ganar tanta fuerza en su momento, la respiración relaja todo nuestro cuerpo y da un poco de lucidez, pero ¿funciona siempre? Yo pienso que no y por ello existe tanta infelicidad, por la ira.

Una parte que nos afecta es lo que otros dicen en un estado iracundo, pero ¿qué hay de nosotros, de mí cuando he dicho algo que ha herido a alguien? La ira no sólo afecta a quien ha recibido el golpe de la sinceridad irracional, sino que también ataca los sentimientos de aquel que se ha expresado. No es justo para nadie sentir remordimiento después de haber hecho público un sentimiento o una idea que guardaba para sí. Algo que quizás nunca pensó profundamente pero que le afectaba en demasía. ¿Por qué no mejor aprender a perdonar y dejar que las cosas fluyan?

Antes, durante años, si alguna de mis pertenencias, mis objetos materiales, eran dañados por alguno de mis hermanos mi enojo era extremo y mi actitud agresiva, provocaba que perdiésemos comunicación durante meses por alguna nimiedad, la caja rota de un CD, el uso de mi almohada o de mi lugar preferido en el comedor. ¿Valió la pena dejar de disfrutar el amor fraternal, los juegos o sencillamente, la convivencia? Yo estoy más que seguro de que no, y aunque no me arrepiento, porque he aprendido de ello, sé que pude tener una felicidad mucho mayor, compartida con ellos durante más tiempo.

Yo te recomendaría que hoy mismo si algún familiar, no sé, tu padre, madre, hermano, hermana, alguno de tus hijos o incluso tu perro, ¿por qué no?, te hacen enojar, piensa, detente un momento, no sólo cuentes hasta diez, haz un esfuerzo mayor: perdona; verás cómo en verdad dejas de sentir la ira y no "te la guardas", verás con claridad y tal vez al final puedas entender que, si se ha roto o descompuesto era algo material, que si te han lastimado puedes sanar, si te han insultado no va a pasar nada (quizás te enoja porque hay algo de razón en ello), pero si te ha afectado es porque te importa y de ser así, qué mejor que disfrutar de la oportunidad de aprender a perdonar, de dejar ir el coraje, la ira, el odio.

 

Yo escribo para ti, te comparto lo que pienso, lo que siento. Si te ha servido y crees que alguien más puede aprovecharlo, comparte lo que has aprendido, si lo deseas invítalo a leerme tal cómo tú lo haces.

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