¿Madurar? ¿Yo? ¡Jamás!

El hecho de que todos tengamos un modo de ver el mundo distinto es lo que nos hace ser quienes somos (en conjunto, como sociedad), por eso tener conceptos e ideas distintas entre nosotros nos complementa. Este pensamiento que comparto está orientado a una idea que he fijado muy firmemente en mi cabeza, relacionada con lo que solemos llamar madurez y por qué para mí no es tan importante. Suelo ser extremadamente ridículo cuando ando en la calle o estoy en el trabajo, no tengo un motivo en particular más allá del ser yo mismo, y aún a pesar de eso, puedo llegar a ser muy serio. ¿Quieres saber por qué soy así? ¿Por qué para mí "madurar" no es importante? ¡Estás de suerte! Te lo voy a contar.

Aunque quizás la idea no sea la más adecuada ni la más inteligente, es mía y estoy orgulloso de ella. Llevo pensando así mucho tiempo; originalmente surgió, como muchos otros autoconceptos, del ser consciente y darme cuenta de idioteces que he hecho en el pasado, ver el comportamiento de otros, del cómo las ideas de amigos, compañeros de trabajo o gente en general con la que llego a discernir no son las más adecuadas para mí, así, con eso en mente, construí una idea fantástica, poco realista pero que sé te puede agradar. Seguramente te has subido al transporte público, un autobús o sencillamente en alguna banca en alguna plaza, ¿has escuchado por accidente (o conscientemente) una plática ajena? ¿Son sus ideas estúpidas para ti? ¿Les falta coherencia? ¿Sí? ¡Qué bueno, eres humano! Puedes hacer un juico de las ideas de otros sin tener que matarlos (como en las guerras…) y nada se te cae; quizás no es la conversación, pero sí la forma en que se comporta la gente, haciendo alguna inmadura ridiculez, no eres perfecto y tal vez alguien más piense de ti lo mismo.

Si bien madurar es un proceso de los seres vivos (por darle un enfoque), este es visible en el cómo va cambiando físicamente un objeto vivo; un ejemplo claro es la sencillez, aparentemente insignificante, es el de una semilla que llega a convertirse en algo trascendente, que envejece y transforma su propio ser, quizás sin importar el medio ni el cómo o el por qué (y que conste, esto se trata de ideas, no hay un sentido escrito en ellas, y no es una definición de diccionario). Como tú, yo sé que mi cuerpo y el tuyo, han ido madurando, desde que era pequeñín hasta ahora hay una gran diferencia y tal cómo la fruta, que ha pasado de ser una flor a lo que hoy es, si no es consumida se irá pudriendo gradualmente (no estoy diciendo que te deban comer o consumir, eso depende de ti). Para mí madurar es eso, la gradual descomposición, natural e imparable, ahora viéndolo así ¿quién demonios quiere madurar? Yo no, y si bien puedo sonar contradictorio, no trato de buscar la vida eterna, mucho menos evitar el convertirme en un viejo o simplemente no es parte de mí el querer madurar pues, es algo que acepto, tal como viene, es parte es la vida. Madurar es inevitable, no importa cuán infantil sea un cuarentón con playera talla extra-chica-juvenil, él ya maduró porque, ¡POR DIOS! ¡Tiene cuarenta años! Lleva tanto tiempo madurando que seguramente ya está podrido y lleno de hemorroides.

"Pero, ¿qué hay de la madurez mental?", desearás preguntarme y entonces te diré que yo no deseo madurar, mucho menos que mi mente lo haga, cómo ya lo describí antes, madurar es un acto que consiste básicamente en crecer, seguir el proceso natural de oxidación y eventualmente pudrirse, ¿por qué alguien querría algo así? ¿Hace esto sentido? Tal vez no, pero es cuando comienza a ponerse interesante. Cuando me refiero a que no deseo madurar es porque simplemente no me apetece, no en la mente, es más, quiero seguir en los 12 años mentales, viendo caricaturas y muriendo de risa de con ellas, sacarme los mocos en público y que no me importe qué diga la gente (está bien eso en realidad no…), correr tras el camión, dejarlo pasar porque mi mochila se abrió de pronto y tuve que regresar a levantar ese tiradero, no quiero. no maduraré. Aunque parezca absurdo para mí no lo es, son ideas muy tontas, ambiguas y que recién se me ocurrieron (jamás antes las había pensado sino hasta escribirte). Pero a todo esto y por darle un sentido al porqué de mi insistencia ¿por qué no madurar?

¿Por qué no madurar?

Sencillo. Mientras maduras, te vas desgastando mentalmente, vas perdiendo una parte de ti: la parte divertida; incluso Coca-Cola lo sabe, ha puesto una serie de comerciales, aquellos de los Amarguetix (no estoy seguro de que se escriba así), unos bichos que son la parte negativa y aburrida de cada uno de nosotros. Convertirte en la persona mentalmente más madura de tus amigos podría compararse con ser un árbol, viejo y sabio, en medio del bosque de… gente… que… ¡ABURRIDO! La verdad es que sólo serás el amargado a quién todos pregunten las cosas por las cuales no desean sufrir, aquellas que tú ya viviste (por el hecho de haber madurado) y serás al que menos inviten a las fiestas gradualmente porque eres aburrido, eres pesado, te quejas. Tal vez mi postura te parezca estúpida o infantil mas no es así, la tomo tan en serio que estoy seguro de que no lo es, pensar de ese modo tiene sus ventajas y desventajas, cómo cualquier cosa en la vida.

Evolución

Sí, evolución, de eso se trata este escrito. ¿Por qué querría madurar mi mente cuando la puedo evolucionar (al menos conceptualmente)? Y no, no como en Pokemon. La idea de la evolución, como ha sido planteada desde que Charles Darwin propuso la teoría, se basa en que los seres cambian y se adaptan; aquellos que sobreviven en la siguiente generación es porque son los más fuertes o bien los que mejor se adaptan. Evolucionar es trascender, mientras que madurar puede ser el perderse en el olvido. Tal como yo lo veo, el adaptar tu forma de pensar a una más acercada al mundo actual es genial, te permite ver lo magnífico del todo, de las cosas que te rodean, lo hermoso que es compartir ideas (incluso las que no te gustan), contar historias que te harían morir de vergüenza (sin que te afecte), regalar el conocimiento que para ti puede parecer irrelevante y otros aprovechan, para mí eso es parte del cambio, del "no madurar". Darse cuenta de que eres viejo y que no hiciste nada de tu vida, es una de las enfermedades mentales que causan la madurez. en cambio, aceptar que has crecido, habiendo o no, logrado grandes metas, pero con plena consciencia de que fuiste tú quién lo ha vivido, es una virtud de esta evolución mental de la que hablo.

Mi intención es hacerte ver cómo dos conceptos, distintos de alguna forma, y que probablemente no habías relacionado, son más hermanos que un par de cristianos. Evolucionar no es para cualquiera, es una responsabilidad que se basa en: compartir las ideas, expresarte, ser sincero y darle a los demás, no lo que piden, pero sí aquello que es más valioso de tu propio conocimiento y eso sólo para empezar; pues son éstas responsabilidades también algo que debes evolucionar. La especie tiene que trascender, en este caso, esa trascendencia son tus ideas, aquellas que no merecen morir. Ahí tienes a Buda o incluso al mismo Jesús, de quienes sus ideas no han muerto; su forma de ver al mundo, al amor, a las personas e incluso el perdón mismo, de ti depende que ideas como las de ellos, y por supuesto las tuyas, puedan llegar a la siguiente generación, desde el saludar a la gente en el transporte público hasta el simple hecho de regalar sonrisas por la calle sin un porqué. Ideas, acciones, conocimientos, todo lo que valga la pena compartir, lo que no haga daño y te permita crecer como ser humano. Son, en verdad, madurar y evolucionar hermanos mas no son iguales, ambos son procesos naturales, pero al nivel de la consciencia uno de ellos te puede hacer estar presente incluso después de morir, el otro sólo te habrá de convertir en un evento fugaz en este interminable momento que es la vida.

Quizás me he puesto ambiguo, pero lo que deseo en verdad es no madurar, quiero evolucionar. Deseo llegar a sembrar una idea en ti, una que trascienda, que no muera, no importa que nadie sepa que vino de mí, lo relevante es que todos juntos, tarde que temprano, cómo una sola mente podamos compartir, darle vida permanentemente al hecho de que evolucionar es más valioso que madurar, que implica no sólo el concepto mismo sino el hecho de compartir, del amor por otros, el perdón y el deseo innato de ayudar. Cuando evolucionemos juntos, tú y yo, y no solamente uno de nosotros, en ese momento hemos de trascender.

Si crees un poco en mí, en esta idea, hazte y hazme un favor: evoluciona, deja que el tiempo te madure y dedícate a evolucionar, no te quedes atrás con ideas retrógradas, imagina, crea, escribe, canta, baila, has música, sé la mejor versión de ti mismo y después, cuando te hayas dado cuenta que ya eres lo eres, vuelve a retarte para ser aún mejor. Compárteme tus ideas para crecer contigo y que juntos "dejemos de morir", evolucionando lenta y gradualmente pero con la garantía de haberlo hecho juntos.

Si llegaste hasta aquí, aún con la mezcolanza de ideas espero lo puedas considerar, que me des la oportunidad de ser al menos una parte pequeña de ti, de tus ideas. Está de más decírtelo, pero yo, no he de madurar mi mente y mi cuerpo, él, lo ha de hacer por sí mismo pues es algo tan natural como respirar.

Gracias por estar aquí, leyéndome.

Un comentario sobre “¿Madurar? ¿Yo? ¡Jamás!”

  1. ¡Hola!
    Aparte de verte mientras duermes, también me gusta leer tu blog 🙂
    Te lo he dicho antes, but here we go again: Tienes mucho talento, ojalá nunca dejes de escribir y nunca dejes de madurar (mentí, sí leí, nunca dejes de EVOLUCIONAR).
    Nunca pierdas las ganas de comerte al mundo 🙂
    ¡Abrazo desde la ventana!

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