¿Perdón? ¿Disculpa? ¿Lo siento?

Considero que mi forma de ver el mundo es distinta, y para muchos otros: distante. He ido haciéndome consciente de las palabras y frases que utilizo para expresarme, buscando siempre la mejor forma de hacerlo, es ese el motivo principal del porque escribo, decirle a los demás como es que pienso, como estas ideas mías me han ayudado a ser feliz. En esta ocasión la reflexión es directa con respecto a lo que el perdón y pedir disculpas significan para mí.
 

En algún fin de semana, durante un taller al que asistí, escuché una frase que hacía años dejé de utilizar; imagínate la escena, una persona hablando al frente, preguntando constantemente, de temas diversos y de nada a la vez, de pronto, dirgiéndose a alguien que no llegó a tiempo y con una doble intención le preguntó, -"¿Por qué llegaste tarde?"-, sin mirarlo, pero siendo muy directo, -"Porque se descompuso mi carro, perdón. "-, fue la clara y directa respuesta, de inmediato el hombre al frente, con una postura excesivamente altanera, demostrando su altísimo nivel de autoconfianza dijo -"¿Perdón? ", al tiempo que señalaba a sí mismo terminó diciendo -"Yo no soy Dios para perdonar. "-, con esta respuesta, comenzó a hacer una reflexión acerca del compromiso y continuó hablando por mucho, mucho tiempo.
 
Si bien no es exactamente la frase que utilizaba en mis años mozos, si es muy similar, digamos que, es una versión reducida. En mi caso era algo más o menos así: "¿Disculparte? Que te perdone Dios, ¿yo por qué? Yo no soy quién para perdonar"; al utilizar este o el anterior argumento de manera constante, nos convence de que estamos otorgando el perdón o que no está en nuestras manos, ¿nos empatamos con Dios o nos hacemos menos? Sé que en algún punto los cristianos y católicos afirman que "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza", siendo así, ¿no tenemos, como creación directa, emisarios o "hijos de" este Dios la obligación y derecho de perdonar sin importar si somos o no él mismo?
 
Insisto, es una frase que hace años dejé de utilizar. Uno de los muchos motivos que influenciaron a dejarla de lado fue la expresión de las personas cuando recibían el mensaje que, si bien no es directo ni tampoco claro, si da a entender una sola idea: "No, no te voy a perdonar". ¿Cómo te sentirías si tu mamá, tu hijo, hermano, pareja, papá, hija, hermana, persona allegada, no te perdonara por una nimiedad que consideras le ha lastimado? Sin duda podrías sentirte mal (a menos que no sientas nada en la vida o tengas alexitimia), fue debido a esto que yo comencé a cambiar mi forma de responder, no sólo para los demás, sino para mí también, dejé de sentirme culpable por ser grosero y mis allegados comenzaron a sentirse más felices por mis respuestas positivas. En este punto, quizás, debes estarte preguntando cómo fue ese cambió, es más sencillo de lo que puedes imaginar: "No te preocupes, no pasó nada" (pero ojo, el decir algo así sin sentirlo no causa el mismo efecto que estando convencido de ello). Afirmar con muchísima convicción, que no ha pasado nada y que no deben preocuparse por el hecho en cuestión, le hace ver que te importa él (o ella), no un solamente sentirte mejor por ser perdonado. A mí me parece sencillo, ¿no lo crees?

 

Tiempo después, ya habiendo cambiado ese detalle, una persona muy cercana a mí insistía en una versión interesante sobre el perdón, proveniente de la película Love Story de 1970 y votada por la AFI entre las 100 mejores frases de películas, hasta la fecha, la considero parte de mí (a la frase y a la persona): "Love means never having to say you're sorry" (Amor es nunca tener que decir "lo siento"), y aunque puede tener muchas connotaciones y usos, ella siempre la refería cuando yo le pedía disculpas por algo que consideraba hice mal. Nos separamos, y finalmente dejé de decir "lo siento". Pasaron un par de años y, gracias a un periodo de aislamiento, me vi inmerso en un mar de pensamientos, el resultado de estar ahí fue una idea aún más clara, sumándole algunas interpretaciones de un libro sobre budismo, desarrollé una idea que es la que más deseo compartirte, y aunque no la expreso generalmente (a menos que las circunstancias lo ameriten) hoy lo haré para que tú puedas saber el porqué de algunas de mis respuestas.

 

Pedir perdón es natural, y es porque nosotros mismos nos sentimos mal de lo que hacemos, yo te pregunto, ¿lo has hecho a propósito? ¿Creíste que te daría una satisfacción? ¿Estabas consciente de lo que podría pasar? ¿Es un "SI" tu respuesta en cualquiera de las preguntas? De ser así, ¿cumpliste tu cometido, incluso si este era hacerme sentir mal? Si tu respuesta es un sí de nuevo, ¿de verdad necesitas el perdón mío o necesitas el tuyo? El mío lo tienes garantizado, pero si tus acciones fueron totalmente conscientes, acéptalas, hazte cargo de lo que has hecho y no te sientas mal, pues cumpliste con tu cometido. Permítete perdonarte a ti mismo y ser consciente de lo de tus actos para que en un futuro no lo debas repetir, y no, no me refiero al acto mismo sino a la dualidad de sentimientos: el sentir satisfacción por llegar a tu meta (incluso si sólo era un pensamiento negativo en contra de alguien) y sentirte herido por haber lastimado. Perdónate antes de pedir perdón.
 
En la otra mano, aquello por lo que pides disculpas, ¿fue un descuido, error o accidente? ¿te diste cuenta de lo que podría ocurrir por tus actos? ¿supiste cómo afectaste a la otra persona? Aquí, tus respuestas pudieron ser variadas, acaso fueron dos sí y un no (o al revés), son esas las más comunes; valora y considera: no fue tu intención, fue un accidente, no estaba previsto que las cosas ocurriesen así, acepta lo que ha sucedido y hazte consciente de lo que has causado, ¿eres capaz de perdonarte? ¿Realmente necesitas mi perdón si no has podido lograr el propio? Acepta lo ocurrido y perdónate a ti mismo antes de pedir que alguien más lo haga, generalmente estás seguro que "el otro" te dará el perdón y eso te puede dar una satisfacción temporal, efímera. Ten cuidado con la satisfacción temporal porque hay cosas que no cambian jamás si no te haces consciente.
 
Te recomiendo que, cuando alguien te pida perdón, mires a sus ojos, aceptes su propuesta y que seas capaz de pensar que quizás él o ella se siente más mal que tú. Aprender a perdonar es difícil pero no es imposible. Y recuerda, la próxima vez que te diga alguien "No soy dios para perdonar" quizás debas decirle, mientras le miras a los ojos, "yo no quiero su perdón, quiero el tuyo", con esto quizás ayudarás al mundo a que estas personas bajen de la nube dónde creen estar, justo "A la derecha del Padre".
 
Finalmente, cómo en cada publicación, te agradezco que hayas llegado hasta aquí. Si algo te sirve, hazlo parte de ti y compártelo. Mis mejores deseos para ti.

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